—Y ahí están... —indicó Gaby, como si estuviera demostrándole a alguien un monumento histórico.
—¿Por qué harán tantos como esas cosas? —preguntó Naty— si ellos tienen gran parte del planeta, pronto ocuparán nuestro propio territorio... bah, ya lo están haciendo...
—Ellos se reproducen en masa, pero según Melliart no se aparean en cierta época de su ciclo vital como podemos hacer nosotros... —explicó Gaby— ya cuando sus hembras se encuentran en celo (e incluso antes de esa instancia) ocurre la etapa de apareamiento.
—¿Acaso esa es su táctica? —cuestionó la loba grisácea, para sí misma y para su propia amiga— ¿Reproducirse en masa para poder destruirnos?
—Según Melliart más de la mitad de los impuros sufren y mueren —aclaró su amiga, pero luego bufó y masculló— aunque tampoco hay que tener tanta confianza a lo que puede decir Melliart, ya es un lobo anciano y últimamente tiene pocos momentos de lucidez...
En ese momento, tanto Gaby como Naty estaban en los límites del valle, apreciando con melancolía los enormes edificios que se alzaban a varios kilómetros de distancia. Para ellos, simples lobos, se trataban de enormes toneladas de basuras que apilaban y que utilizaban para vivir en ellas, como si fuesen ratas.
Si acaso el lector aún no se ha dado cuenta, déjeme aclararle: los impuros son los mismísimos seres humanos. Poco a poco iban invadiendo el territorio de los pobres lobos y cazaban a los animales que ellos utilizaban para alimentarse.
Melliart es un antiguo lobo de la tribu Hayerwall que se integró a la tribu Gilthania hacia ya 20 años. Fue muy bienvenido porque esa manada es conocida por su gran sabiduría y su eterno lazo de amistad y fraternidad con la Madre Naturaleza. Sabe muchas cosas sobre los impuros, aunque ya tiene sus años muy bien cumplidos y sufre pérdida de memoria. Todos saben que muy pronto su ciclo vital terminará y que se despedirán de su presencia física para siempre.
—¡Naty, Naty, Naty! —exclamó una voz infantil a lo lejos.
—¿Eh? —murmuró la aludida, dándose vuelta y reconociendo la figura que se acercaba rápidamente hacia ella— ah, Kegan... ahí estás...
—El pequeño lobo —murmuró sarcásticamente Gaby.
Ese sarcasmo no fue aplicado con odio, ya que Kegan era varios años menor que su hermana Naty, pero ya había superado su altura y su contextura física. Él tenía las orejas y la cola del mismo color que su hermana, pero poseía unos enormes ojos dorados que brillaban como los de un felino acechante.
—¡Naty! —exclamó finalmente, dando un salto y trepando sobre la aludida.
—¡Bájate, estas muy pesado! —respondió Naty, sacudiéndose para quitárselo de encima.
—Guau, esta tormenta si que ha sido grande... —anunció Kegan, liberando a su hermana.
—Si, muy grande —coincidió ella. En ese momento, se acercó a él y olisqueó su aliento— humm, ¿acaso has vuelto a comer flores silvestres?
—¡No, claro que no! —retrocedió— ¡No he estado comiendo nada!
—Oye, Kegan... quítate esa manía de encima —advirtió Gaby sonriendo— pues esas flores pueden tener insectos o algo malo...
—¡Estoy hambriento y ellas saben muy bien!
—Ahá, lo admites —atajó la loba marrón.
—¡Es que tengo mucho hambre! —exclamó él a la defensiva.
—Te alimentan los guerreros de la manada, quisiera ver que te murieras de hambre como lo hacemos nosotras ahora... —repuso Naty, enfadada.
—Es que lo guerreros partieron, al parecer hay una nueva alarma sobre la presencia de oscuros cerca de los límites del valle —anunció Kegan, cruzándose de brazos y haciéndole una mueca a su hermana.
—¿Oscuros? —preguntó Gaby— pero... ¿se han ido todos los guerreros?
—Todos ellos —afirmó el niño.
—Esto empeora cada vez más...
—Concuerdo contigo, Naty —dijo Gaby.
—Si, hay muchos oscuros... —continuó diciendo Kegan— hasta... hasta creo que vi uno en el campo de flores de donde venía...
—¿¡QUÉ!? —exclamaron las dos muchachas al mismo tiempo— ¿¡ESTUVO UN OSCURO TAN CERCA DE TI!?
—Pe-pero... a mí no me vio... —se defendió el chico— estuvo con alguien más... eso me sorprendió porque el oscuro no le atacó ni nada...
—¿Y qué le hizo? —preguntó Naty, nerviosamente. De la nada, sus glándulas habían producido adrenalina y se sentía igual que si estuviera corriendo por su vida. Su pecho subía y bajaba rápidamente y sus manos temblaban. Gaby conservaba un poco la calma, aunque se podía ver lo tensas que estaban sus piernas, como si estuviera a punto de correr a toda velocidad.
—No sé, yo me fui de ahí, pero creí ver de quién se trataba... creo... que era Theodore...
—¿¡THEODORE!?

dios como se te ocurre dejarlo asi?con lo interesante que estaba...bueno sube pronto
ResponderEliminarAhahahahahha! Tu sabes... entre los exámenes y me mente que crea ideas para novelas nuevas, es muy difícil continuar con una historia...
EliminarPero si tu lo deseas, continuaré escribiendo ^^
aunque un consejo: no te encariñes demasiado con los personajes, porque sino saldrás defraudada...
hola de nuevo :D era para deciros una cosa a las dos no es nada malo tranqilas jajaja lo primero:
ResponderEliminarRosario L: te seguía en tu blog in love with dead y me gustaría seguir leyendo, ya que has puesto lo de la invitación expresa para visitar el blog...por eso me gustaría que me mandaras una invitación para seguir leyendo (si puede ser claro)
lo segundo:
Natalia goldfain:he estado leyendo tu blog vampiros y me encanta lo malo es que no has subido ningun capitulo más desde hace un año por eso me gustaría(si puede ser) el que subieras más capitulos, tu no vela me encanta, me a cogido desde el primer momento :D
Era solo eso...bueno un beso y espero que os parezcan bien mis propuestas